Tiene razón el autor al mencionar que el maestro se hace con la práctica; por ensayo y por error, en la práctica cotidiana se enfrenta uno como docente a lo más inesperado, porque aunque las actividades estén planeadas; en la práctica de la cotidianidad cambia toda la perspectiva: es cierto que dependen del docente mismo de lo que quiera vivir en su labor educativa; un aburrimiento abrumador o una de las aventuras más grandes que jamás haya vivido, depende del nivel o perfil de egreso con el que se encuentren los alumnos.
La labor docente en la cotidianidad es un reto cada día, porque, no se sabe a qué se va uno a enfrentar en cada momento, pero es cierto que del maestro depende como haga vivir cada instante; por supuesto que es necesaria la renovación pedagógica para que la actividad no se haga tediosa, aburrida y cansada.
Esta labor es como la luna tiene dos caras, una luminosa y otra oscura, pero depende del educador que parte de la cara quiere vivir, si quiere hacerse la vida más amable y divertida o de lo contrario, mejor cambiar de actividad.
Para ser maestros de humanidad, es necesario que los docentes tomemos en cuenta el factor motivacional ante los alumnos porque es inyectarles energía positiva a las actividades que se realizan dentro del aula; considero que si al alumno se le dan clases sin motivación es como quererles dar de comer a la fuerza algo que no les gusta.
Hola maerstra (de nuevo)
ResponderEliminarno pues igual sólo para comentarle que estoy muy de acuerdo con usted cuando dice que "la practica hace al maestro" y que se debe trabajar bajo ensayo, y trasformar nuestra practica para pulirla y mejorarla. Así también con su comentario que debemos ser maestros pero nó sólo de contenido, sino de humanidad.
saludoss